Cristianos en Qatar odiosamente ocultos


Qatar.- Según la organización dedicada a monitorear la persecución del cristianismo en el planeta, las “comunidades cristianas registradas oficialmente continúan escondidas de la población general”.


Mientras el mundo pone su atención en Qatar por el Mundial, la iglesia autóctona permanece “oculta”.


Miles de personas se desplazan a Qatar para presenciar la Copa Mundial de Fútbol, que el pequeño emirato acoge desde el 20 de noviembre hasta el 18 de diciembre de 2022. Al mismo tiempo, millones de personas en todo el mundo seguirán la competición futbolística más significativa en todo el mundo.


Desde la organización Puertas Abiertas han recordado que, a pesar del ambiente festivo que vive el país en estas semanas, la realidad de la iglesia cristiana autóctona sigue siendo preocupante.


“Se anima a los turistas a visitar los museos de Catar, los lugares con patrimonio cultural y los centros comerciales, pero algo que no podrán hacer es visitar una iglesia”,

“La vibrante comunidad cristiana del país ha quedado completamente oculta”.


“El pequeño número de conversos cataríes no tiene permiso oficial para poder reunirse o celebrar cultos cristianos. Dejar la religión musulmana para convertirse a otra fe se considera apostasía y, según la sharía islámica, se castiga con la muerte. Además, estos creyentes se enfrentan a una presión extrema por parte de las familias y del resto de los miembros de su comunidad”,


Señala Anastasia Hartman, portavoz de la entidad en Oriente Medio.


En los últimos años, Qatar ha potenciado su marca turística.


Qatar ocupa el puesto 18º en la última edición de la Lista Mundial de Persecución de las iglesias cristianas que no se sometan a los controles del estado.


Las iglesias que el Estado ha reconocido y registrado oficialmente se encuentran en el complejo de Mesaymeer, en Doha.


“Se trata de un lugar abierto a los cristianos que forman parte de la importante comunidad de extranjeros en el país, y también se permite el acceso a los visitantes no musulmanes”, dicen.


La finalidad de Mesaymeer era la de promover el diálogo interreligioso.

“Es un buen gesto. Sin embargo, ahora está demasiado saturado. Es momento de que los cristianos de Qatar puedan reunirse libremente: la expresión de la libertad religiosa es parte de un derecho fundamental y no algo que haya que esconder como si fuese algo vergonzoso”, reivindica Hartman.


En Qatar cerca del 13% de la población es cristiana. La mayoría son trabajadores inmigrantes de otros países asiáticos.


Como ha ocurrido en muchos otros países, la pandemia también ha golpeado al derecho a la libertad religiosa en Qatar. “En 2020, con la pandemia de la Covid-19, el gobierno envió una notificación a todas las iglesias indicando que quedaba prohibido celebrar reuniones fuera del complejo”, dice Hartman.


“Eso ha dejado a más de cien iglesias sin autorización para practicar su fe. Ahora que la pandemia ha remitido y el país vuelve a tener mayor apertura, las iglesias continúan sin recibir los permisos para poder reabrir. Hubo algunos indicios de que esto iba a cambiar, pero no ha sido así”, añade.


Lo cierto es que la Copa Mundial de Fútbol de Qatar ha suscitado mucha polémica en diferentes sentidos, además de la cuestión de la libertad religiosa. La organización del campeonato está vinculada con una trama de corrupción que sacudió la cúpula de la FIFA, provocando cambios en su liderazgo.


Fuente:

Protestantes Digital

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