Sociedad dominicana está obligada a dar respuestas a estas familias

Por:

Altagracia Salazar


Vladimir Guerrero que residía cerca del mirador sur fue dado por desaparecido en septiembre del 2014. Joven, clase media menos de 30 años.


En la navidad del 2015, Argenis Céspedes salió de su casa en Cristo Rey para juntarse con amigos en El Caliche y nunca regresó.


Anderson Núñez Cruz fue reportado como desaparecidos en marzo del 2017. La última vez que alguien lo vio con vida estaba en el kilómetro 9 de la autopista Duarte esperando un transporte.

Luis Cocco Hernández desapareció meses después en noviembre del mismo 2017. Su cadáver apareció 17 días después en el mar caribe.


La familia pudo identificarlo por una cicatriz y los zapatos de color que llevaba.


En el mismo 2017 desapareció Ronny Reyes Cid, de 25 años. Al salir de su casa en Herrera dijo que compraría un celular y luego iría a su trabajo en una tienda de zapatos. Nunca llegó.


Richard Faustino Trinidad de 26 años desapareció el 9 de enero del 2020 tras salir de su casa en el barrio 30 de mayo.


Erick Daniel Cordero Guzmán, fue reportado desaparecido el 17 de agosto del 2021, el día 19 fue localizado su vehículo totalmente quemado en San Cristóbal y más adelante el día 27, al parecer las autoridades les informaron a su madre tenían importantes pistas de su paradero. Nada pasó.


El joven Ariel Torres Sánchez de 21 años desapareció el 15 de diciembre del año pasado año, luego que salió de su casa en el sector Nordesa 2da. Miramar, en el Distrito Nacional, con rumbo al Ensanche Quisqueya a llevar el carro al taller, a las 7: 00 de la mañana. No hubo más noticias.

El mes pasado fue encontrado el cuerpo de Joel Pérez Contreras de 27 años. La familia de Joel lo había denunciado como desaparecido una semana antes. Su cuerpo descompuesto apenas pudo ser identificado.


Ninguno de esos casos ha provocado una movilización en las redes sociales como ocurrió en el caso de Anaury Castillo o Alexander Sang. Pero cayeron en un limbo en el que parecer sus vidas no importan más allá del dolor de sus propias familias.


Este listado no es exhaustivo, lo preparó un colaborador de Sin Maquillaje preocupado por una situación que entiende no es accidental y que no es investigada por nadie. Más allá de cada caso individual.


El perfil tan parecido de las victimas debía llamar la atención de alguna instancia en la sociedad dominicana. Joven en un rango cualquiera de la clase media, sale y desaparece. En la mayoría de los casos sus cuerpos aparecen días o semanas después.


La sociedad dominicana está obligada a dar respuestas a estas familias. Los casos sonoros son investigados. Quienes no logran montarse en la ola de la presión de las redes solo lloran.

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