Una estafa al pueblo en connivencia con autoridades

PFUENTE EDITORIAL.- Hoy día pocas personas tienen dudas de la importancia de estar sanos, la importancia de la salud para el desarrollo del individuo. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que la salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o de enfermedades. Por lo tanto, la salud es la posibilidad de desarrollo humano, de disfrute de la vida y de crecimiento. En otras palabras, sin salud es imposible el desarrollo humano.


En el caso de la República Dominicana existe una gran disfunción en el sistema de salud que se viene observando desde hace años. Un serio problema para un país con una economía de servicio que tiene como principal actividad económica el turismo, con un fuerte desarrollo económico que la ha llevado a ocupar los principales índices de crecimiento económico del hemisferio occidental.


Sin embargo, en este aspecto fundamental del desarrollo humano que es la salud estamos bastantes rezagados, las causas de este atraso en el sector salud, es la maldita asociación entre la clase política y la clase empresarial donde los que menos tienen, los desheredados de la fortuna, es decir los pobres son los más afectados en violación de la ley 8701 que instituyó el sistema de seguridad social que buscando corregir estos entuertos del sector salud.


A esto se suma la desastrosa vulnerabilidad de nuestros hospitales, un mal acarreado desde el pasado y que el gobierno de Danilo Medina prometió resolver y sin una visión estratégica se embarcó en la intervención simultánea de 56 hospitales con la finalidad de entregarlos saneados al sistema de salud pública para dotarlo de cierta funcionalidad, lo que terminó convirtiéndose en un esquema asqueroso de corrupción donde las inversiones no se corresponden con los estándares internacionales para estos tipos de construcciones.


Hoy seguimos sin acceso a un sistema de salud pública eficiente porque no ha habido un desarrollo acorde a las inversiones realizadas en el sector y a las necesidades de salud de la sociedad que la constitución política del Estado dominicano promete garantizar y por tales razones, entre otras, los ciudadanos en busca de la salud han tenido que acudir al sector privado, a las clínicas privadas.


La cuestión es que en las clínicas privados esos servicios tienen un costo inmediato y se necesita tener un seguro médico que le permita acceder a las consultas, análisis, cirugías e internamientos de ser necesario. Hasta ahí todo está bien, el problema es que las aseguradoras no están cubriendo esos servicios y ahora cuando usted va a demandar estos servicios el seguro no le funciona, debido a las trabas técnicas impuestas.


Como resultado de esto las personas ante la impotencia y decepción que se genera han entrado en una especie de enojo colectivo contra las autoridades del sistema de salud pública, fundamentalmente contra las que tienen que ver con los aspectos reglamentarios y normativos de la seguridad social. Porque, en lugar de arbitrar y gestionar las reglas del juego de manera clara para que el sistema funcione de manera eficaz, no hacen el trabajo que se supone que deberían de hacer, entonces los actores del sistema privado de salud están de su cuenta, haciendo lo que les viene en ganas. Porque al final, el sistema de seguridad social dominicano es un engaño. Es simplemente un negocio tan rentable como lo es tal vez la venta de estupefacientes.


Para que usted tenga una idea de cuánto dinero reciben las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) por cada persona afiliada al Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) del régimen contributivo, por ejemplo, vea estos datos publicados por la Tesorería de la Seguridad Social. Al cierre del año 2021 el número de afiliado era de 4,250,000. Esto es, empleados formales más sus dependientes inscritos en el Sistema Familiar de Salud.


Las ARS reciben una cuota mensual fija por cada afiliado al Sistema Familiar de Salud independientemente de que usen o no los servicios de salud que de acuerdo con la resolución 533-01 del Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) se ha fijado en RD$1,321.81 mensual. Si la cantidad de afiliados como dijimos ronda los 4,250,000 entonces la ARS estarían recibiendo aproximadamente RD$5,617.7 millones mensuales.


Si usted lo multiplica por 12 meses del año, esto sería entonces RD$67,412.4 millones de pesos al año para las ARS ¿se dan cuenta? Las ganancias son descomunales. Si usted busca los informes de gastos administrativos y de cobertura de salud durante todo el año de las ARS se dará cuenta que la diferencia entre estos números es una ganancia neta descomunal para esas empresas intermediarias de los servicios de salud privadas.


Pero, aun con todas estas ganancias, si usted tiene que ir a la consulta de un especialista tendrá que pagar una diferencia. Si va a comprar una receta no le cubre todos los medicamentos y si es un proceso médico es peor porque los seguros médicos no están funcionando. Entonces, quienes estudiaron para ofrecer servicios de salud, es decir los médicos, invirtiendo dinero y esfuerzos no reciben beneficios. Tampoco los usuarios que están pagando por un servicio que no reciben y las ARS se están forrando de dinero. Es por eso que usted ve que el Colegio Médico Dominicano (CMD) en la persona de su presidente el Dr. Rufino Senén Caba Plasencia ha decidido no aceptar, no tomar los seguros de ARS específicas. El detalle es que, esas ARS no están ofreciendo servicios de salud, pero están cobrando por ello y los pacientes tienen que estar pagando de sus bolsillos sus servicios de salud.


Entendemos entonces que las autoridades del sector salud deben realizar lo que sociedad espera que ellos hagan pues para eso es que muy bien les paga para regular de manera eficaz el elemento fundamental del desarrollo humano que es la salud. La culpa aquí no es del médico, ni es del paciente sino de los empresarios de la salud y de las autoridades que no están realizando su función.


Alfredo de la Cruz Rijo - PFuente

alfredodelacruzr@hotmail.com

Agregar un subtítulo.gif